La oscuridad invadió sus sentidos, arrastrándola hacia la inconsciencia mientras la cabina se sumía en la oscuridad.
Despertó desorientada, con náuseas revolviéndole el estómago al darse cuenta de que estaba boca abajo. Brazos fuertes la sostenían, guiándola a través del caos.
"¿Quién eres?", exigió una voz profunda, cortando con intensidad a través de la confusión.
Observando a su alrededor, notó a otros tendidos inconscientes cerca, víctimas del aterrizaje de emergencia.
"...No recuerdo... nada," balbuceó, su mente acelerada por la aprehensión. Necesitaba respuestas, pero la prudencia mantenía cerrada su boca.
La mirada del hombre era implacable, indagando por información que no estaba lista para revelar. "Este jet no es común. Está armado," insinuó con cautela, testeando las aguas.
Su expresión se suavizó ligeramente, un destello de comprensión en sus ojos. "No sabes quién soy," declaró más que preguntó.
Antes de que pudiera responder, una mujer se acercó con una actitud más gentil. "Ven, querida. Nuestro médico te atenderá. Descansa hasta que podamos determinar tu identidad," ofreció con tranquilidad.
Maria Luíza vaciló brevemente antes de aceptar, sus instintos advirtiéndole precaución en medio de aliados desconocidos y posibles adversarios.
Mientras seguía adelante, pensamientos cruzaban rápidamente por su mente. ¿Quiénes eran esas personas? Y, lo más importante, ¿cómo navegaría en esta nueva realidad peligrosa donde la confianza era una moneda que no podía darse el lujo de malgastar?





