"Escucha, Antony," la voz de Alexei se quebró con una rabia contenida, "¡si ella no está aquí para la hora acordada, comenzaremos una guerra!"
La llamada terminó abruptamente, dejando a Alexei furioso en el silencio inquietante del conflicto inminente. Afuera, gesticulaba furiosamente, arengando a sus hombres a la acción.
"¡Quiero que todos los recursos se centren en encontrarla!" resonaron las órdenes de Alexei, con los ojos centelleando de determinación.
En medio del caos, la risa burlona de Anton irritaba los nervios de Alexei. "Te lo advertí," se mofó Anton, "todas son problemas. Deberíamos habernos quedado con los nuestros."
"¿Qué quiero yo con putas?" fue la respuesta venenosa de Alexei, su furia apenas contenida. "¡Nunca quise una prostituta!"
Ignorando el intento de razón de su padre, Alexei salió disparado, la pesada puerta cerrándose de golpe tras él. En su elegante Aurus Senat, marcó el número de Elba, un plan formándose en su mente.
"Quiero la cabeza de Don Antony," dijo Alexei en un tono bajo y mortal. Nos había traicionado. Esta era nuestra última oportunidad."
"¿Estás seguro?" La vacilación del sicario era palpable.
"Les daré tres horas," la voz de Alexei no permitía discusión. "Cinco millones por la cabeza de Don."
Mientras se dirigía a toda velocidad hacia el aeropuerto, la mente de Alexei iba a mil por hora con pensamientos de venganza y el inminente espectro de la traición. Esta vez, no habría escape.





