"¡Blyat! ¿Quieres morir?" El repentino regreso de Alexei la devolvió a la realidad, su actitud firme capturando de nuevo su atención.
Con un movimiento rápido, la atrajo hacia él, su tacto inesperadamente suave al posicionarla protectoramente a su lado. El corazón de Maria volvió a palpitar acelerado, dividido entre el miedo y una fascinación inexplicable por este enigmático hombre.
La confrontación con Marco se desarrolló, acusaciones volando mientras verdades y mentiras se enredaban en una tela de engaños. Aún así, Maria se sentía atraída por la autoridad inquebrantable de Alexei, contrastando con la desesperación de Marco.
"Gracias," susurró mientras el firme agarre de Alexei se relajaba, la tensión en el aire disipándose con su seguridad.
Alexei guardó su arma con un último gesto de cabeza, dejando a Maria reflexionar sobre la intrincada danza que estaban destinados a interpretar. No podía negar la fuerza de su conexión, incluso mientras se preparaba para los desafíos por delante.
"No llegues tarde," murmuró, una advertencia matizada con algo que no se atrevía a nombrar.
Mientras lo veía desvanecerse en las sombras de la finca de su padre, Maria supo que su vida había cambiado irrevocablemente. El pacto con el diablo estaba sellado, y estaba decidida a navegar sus traicioneras aguas con una fuerza que jamás supo que poseía.





